Éxito y fracaso del español en el mundo

Mientras IFEMA clausuraba la primera edición del Foro Internacional del Español con un balance plenamente satisfactorio, superando las expectativas iniciales en torno a su celebración y con la cifra de más de 4.000 visitantes, la Fundación Telefónica presentaba ‘El Valor Económico del español’ en el Congreso de la Asociación Alemana de Hispanistas, celebrado en la Universidad de Heidelberg, donde la presencia del español y de España ha sido más bie escasa y ninguneada.

La primera edición de este Foro Internacional del Español, caracterizado por la enorme calidad de los contenidos y ponentes, ha contado con un área comercial con stands y otra con actividades, en las que han participado más de 350 personalidades de la lengua, en un número superior a 150 mesas redondas y conferencias. Del total de visitantes profesionales, un 40% correspondieron a profesionales de la enseñanza; un 20%, a industrias culturales; un 15% a traducción; un 15 % a turismo idiomático y un 10% a Marketing, comunicación, tecnología y servicios.

Este evento, dirigido a profesionales y público, ha reunido entre el 23 y el 26 de abril en IFEMA a los distintos sectores productivos que participan de la industria cultural en torno al español. Su objetivo prioritario ha sido impulsar el idioma español como activo generador de negocio y además servir de intercambio para los distintos sectores, construyendo un proyecto único en el mundo de la lengua, que promueva los intereses económicos y culturales que genera el español.

En sus jornadas han participado desde escritores y personalidades del mundo de las letras y el Español, como Mario Vargas Llosa, Darío Villanueva, Juan José Armas Marcelo, Carmen Posadas, Juan José Millás, Rafael R. Ponga, Rubén Amón, Antonio Caño, Alex Grijelmo, Inés Fernández-Ordoñez, Lu Jingsheng, así como profesores, hispanistas y profesionales de la comunicación, entre otros. Asimismo, estas jornadas han sido seguidas por cerca de 3.000 personas de 20 países, entre los que destacaron por volumen Estados Unidos, Colombia, México y Canadá.

Igualmente en redes sociales, el Foro Internacional del Español tuvo un alcance de 5 millones de usuarios y más de 8 millones de impresiones. A todo ello se suma el concurso de microrrelatos Premios #Ñ que alcanzó casi 2 millones de impresiones.

El Foro Internacional del Español ha contado con el apoyo de las principales instituciones que promueven los valores culturales, económicos, de promoción y de internacionalización de la lengua española, como la RAE, el Instituto Cervantes, la Universidad de Alcalá, la Universidad de Salamanca, la Fundación General CSIC, y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).

Todas estas instituciones, junto a otras destacadas entidades impulsoras del español, han formado parte del Comité de Honor del Foro Internacional del Español, presidido por el Rey Felipe VI, así como del Comité Organizador.

España no existe en Europa

Otra cosa muy distinta es la percepción de España en los países de habla no hispana. En lo que respecta a su consideración como parte esencial e intrínseca de la Unión Europea, España no ha logrado penetrar en el mapa mental de los alemanes.

Carlos Collado Seidel, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Marburg y autor de diversos libros sobre Historia de España y las relaciones hispano-alemanas contemporáneas, afincado desde hace décadas en Alemania, afirma en un artículo no haber podido leer sino con estupor acerca de las sesiones del “Historikertag”, las pretigiosas jornadas historiográficas de intercambio profesional que reúnen bienalmente a lo más relevante de la historiografía en lengua alemana, con el cometido de presentar nuevas tendencias y establecer balances. En el encuentro del pasado año hubo sesiones dedicadas a la historia contemporánea de Europa occidental. Sin embargo, los protagonistas fueron Gran Bretaña y Francia. “Es decir: en la historiografía sobre Europa occidental no hay cabida para España”, afirma.

De entre las más de 400 ponencias que se impartieron a lo largo de las jornadas, sólo hubo una que tuvo a España como referente. Se hallaba en una sesión dedicada a las migraciones judías durante el siglo XX. Un segundo ejemplo: Francia, la gran revista de historia para el ámbito francófono, editada por el Instituto histórico alemán en París, tiene como subtítulo: "Investigaciones sobre Europa occidental”. Se salta olímpicamente la existencia de unos 600.000 kilómetros cuadrados de territorio habitado allende los Pirineos.

“Esta situación se explica por la inexistencia de la península ibérica en la historiografía universitaria institucionalizada: mientras que en Alemania hay un buen número de cátedras y titularidades dedicadas a la historia contemporánea de Europa occidental, todas, sin excepción alguna, lo son o bien para la historia de Francia o de Gran Bretaña. Dicho claramente: no existe una única plaza universitaria dedicada a la Historia contemporánea española. De Latinoamérica existen siete u ocho”.

“Las investigaciones que van surgiendo sobre la historia de España son fruto del capricho de doctorandos y de la disposición de sus directores a aceptarlas. No extrañe pues, que ante el atractivo cultural y lúdico que ejerce España, haya surgido recientemente un prolijo trabajo de investigación sobre la labor propagandística durante el franquismo de actuaciones en el exterior de bailaoras de flamenco, anclado, eso sí, en las corrientes actuales de la historia cultural. Existen otros muchos que ante el imperativo de las condiciones del mercado laboral universitario, no les dan continuidad y profundización” añadió.

La dedicación a la Historia contemporánea de España se considera como un campo un tanto exótico, que con vistas a la consecución de una permanencia en la Universidad rápidamente puede derivar en un callejón sin salida, si no se compagina con investigaciones que tengan como referente un ámbito cultural considerado más cercano al sentir alemán.

“Aún cabría argumentar, no sin razón, que precisamente la lengua española, en lo que respecta a la demanda en las universidades alemanas, ha experimentado un auge impresionante a lo largo de las últimas décadas, superando al francés como idioma tradicionalmente privilegiado. Este dato, reconfortante en vista de lo dicho anteriormente, pierde parte de su peso si tenemos en cuenta que, en los centros de enseñanza secundaria, el español sigue ocupando el cuarto lugar después del inglés, del francés y muy por detrás del latín”.

En resumen, España sigue sin estar presente en la conciencia de los alemanes en todo lo que va más allá de los ámbitos lúdicos y las atracciones turísticas. ¿Es esto una fatalidad ineludible? ¿Qué han hecho los Gobiernos españoles?

“La acción cultural exterior, más allá de lo que representa actualmente la práctica de autoafirmación triunfalista en lo que es la Marca España, debería prestar mayor atención a las bases en que se forma la personalidad para, en el día de mañana, cosechar los gérmenes crecidos con los años. Para ser tenidos en cuenta seriamente es necesario algo más que meritorias expresiones de consumo cultural que por lo demás tienen un eco reducido al gozar de la aceptación de un público ya de por sí adepto y que, en Alemania siguen teniendo un cierto aura romántica y exótica. De lo contrario, España y con ello su Marca seguirán ancladas allende de los Pirineos, eso es al margen de Europa”, termina el profesor Collado.

Corolario

Parecería que España no ha sabido defender esta enorme presencia y creciente importancia de los hispano hablantes en el mundo, perdiendo una buena parte de la tarta de representatividad a la hora de la toma de decisiones, y a los pies de sajones y otros países a la hora del control económico mundial. España, desde su papel de potencia hegemónica en los siglos XVI y XVII, fue progresivamente a menos, hasta quedar reducida a la insignificancia total, cuyo punto culminante fue nuestra desgraciada Guerra Civil. Las causas de esta decadencia radical son muchas y complejas, pero quizás la peor de las consecuencias, es que somos incapaces de reconocer nuestro propio legado en el Mundo. El artículo nos cuenta lo que sospechamos: que en el extranjero seguimos siendo un país de charanga y pandereta, y que no nos toman en serio, aun cuando el aluvión de turistas que nos visita cada año y del que tanto presumen las instancias oficiales pudiera aprovechar su estancia para conocernos un poco mejor. Otro fracaso de un sector, eminentemente ibérico, que no supo “vender” el importante legado cultural que representamos.

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